domingo, 23 de septiembre de 2012

Cap. 3

Ahora las cosas están peor. No tengo amigos ni nada aquí. Voy a la escuela, pero todas las niñas parecen creídas y huecas, mas que Barbie jajaj. Los niños siempre están pendiente a las otras chicas y a las populares. Bueno hace un mes, bueno me entere de que mi abuelito se puso muy grave y días después murió. Fue lo peor, aun no lo supero, el para mi era mi papa y siempre lo sera. Mi abuelita esta muy grave desde que se murió abuelito. No ha querido hacer nada, ni comer, ni salir, nada de nada. Al igual que yo lo único diferente es que yo si salgo, por obligación, y también como, pero muy poco. Desearía que todo fuera como antes, pero eso es imposible porque no existe un botón que le de atrás al tiempo. Si este es mi destino, porque me toco así a mi?

Me hubiera gustado seguir hablando con ustedes pero la sirvienta, que feo suena decirle sirvienta a la que se a convertido en una amiga. Bueno ella trabaja para mi mama desde que llegamos y se a convertido en mi amiga, ella me comprende, también sufre como yo y solo me lleva 8 anos. Se llama Dainara, pero yo le digo Dai. Bueno luego les contare mas de ella porque ahora mismo me esta llamando para ir a comer, aunque no quiera tengo que ir. Ella haría hasta lo imposible porque fuera a comer,

-______! -dijo por cuarta vez detrás de la puerta de mi habitación.
-Ya voy Dai. -al fin le conteste no quería ir pero se que si no voy me seguirá molestando hasta que vaya.
-Avanza muchachita se te va a enfriar la comida. - dijo al ver que me tardaba en salir.
-Ash ok ya voy.- dije ya saliendo por la puerta.
-Sabes que necesitas comer, lo digo por tu bien ____.- siempre me decía lo mismo.
-Pero no quiero comer. -nunca lo quería hacer o quizás lo hacia una vez al día.
-Pero tienes que hacerlo o sino morirás de hambre.
-Eso es lo que deseo, morir.
-No digas estupideces.
-Es cierto, sin nadie a mi lado, prefiero morir. -es cierto pero se que esa no es la solución a los problemas.
-Y yo desde cuando soy nadie? -dijo haciéndose la ofendida.
-No se creo que desde ahora. -dije tratando de no reír.
-Me ofendes ____.
-Tu si sabes como alegrarme  eh? -dije sonriendo.
-Ese es mi poder secreto. -reímos juntas.- Bueno sientate ya te traigo la comida. -dijo cuando llegamos a el comedor y fue a buscar mi comida.

Me senté a esperar por ella en las mesa. Cuando la trajo se fue ha hacer unas cosas en el hogar. En un momento comencé a comer muy lento, me sentía sola, triste, destrozada. Extrañaba comer en familia como antes, con mis abuelitos y mi mama. Las lágrimas empezaron a bajar por mi mejillas. Me imaginaba que comía ahí con mis abuelitos, mi mama y mi papa, siendo una familia feliz, perfecta, pero eso es algo que jamas sucederá. Porque? Pues fácil, nunca he conocido a mi papa, mi abuelito falleció, mi abuelita esta en _(tu país)_ y mi mama pues creo que ella se olvido de mi existencia, ella no me llama para ver si estoy bien, todo el día se pasa trabajando, es como si yo fuera la única que existiera en este mundo.

Después de un rato de imaginar esas cosas hermosas, no aguante mas y salí corriendo a mi cuarto y rompí en llanto. No termine de comer, pero no me importaba no podía comer, siempre que lo hacia me pasaba lo mismo. Por eso es que casi no como. Y vengo a llorar aquí en mi cuarto porque no me gusta que las demás personas me vean llorar, no quiero que vean que soy débil, no quiero que me tengan pena, lastima.

Después de largas horas de llanto me quede dormida... Después de unas horas, a eso de las 6 de la tarde me levante, tenia mucho dolor de cabeza, tenia los ojos hinchados y rojo de tanto llorar. Me levante de la cama y fui hacia el baño, me lave la cara y los diente y me peine un poco. Salí de mi habitación y de la casa. Me fui a caminar a un parque que quedaba cerca de la casa era hermoso. Amaba ese parque, era muy tranquilo, me encantaba ir a caminar ahí. El parque era algo así:


Me senté en uno de los banquitos que habían. Mire a mi alrededor, sentía paz. No se porque pero unas lágrimas comenzaron a salir de mis ojos inocentemente, no se como no se acababan. Necesitaba alguien que me dijera que todo iba a estar bien, alguien que me hiciera feliz, alguien que llenara este vació que siento en mi corazón, pero era algo imposible, algo difícil... Las lágrimas seguían corriendo por mis mejillas, ya no estaba sentada normal ahora estaba sentada así:



No dejaba de llorar. De repente sentí que alguien toco mi hombro. Me levante rápido y limpie mis ojos, mis lágrimas.

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